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Divisa, Solar y Casa Real de la Piscina

Apuntes históricos

García Ramírez «Rey de Pamplona (1134-1150)»

Por D. Francisco-Javier López Nogués,
Asesor Histórico de la Divisa.

Hijo del Infante Ramiro Sánchez y de Cristina Elvira Rodríguez, fundadores de la Divisa, Solar y Casa Real de Santa María de la Piscina en la Sonsierra riojana, e hija de Rodrigo Díaz de Vivar, «el Cid Campeador».

Era, por tanto, por vía paterna, descendiente de la dinastía najerino-pamplonesa, por ser hijo del infante Ramiro Sánchez, que a su vez era hijo de Constanza de Normandía y del infante Sancho, hijo ilegítimo de García Sánchez III «el de Nájera» y hermano natural del rey Sancho IV Garcés «el de Peñalén». El rey García Ramírez contrajo matrimonio en primeras nupcias con Margarita de l'Aigle Rotrou; ella era sobrina carnal del conde Rotrou de Perche, del cual recibió Tudela por señorío, y su madre, Juliana de Perche, era prima hermana del rey Alfonso el Batallador. Los hijos de este matrimonio fueron Margarita, casada con el rey Guillermo I de Sicilia; Blanca, esposa del que sería posteriormente Sancho III de Castilla, la cual no llegó a ser reina ya que murió al dar a luz al futuro rey Alfonso VIII de Castilla; y por último, Sancho VI «el Sabio», rey de Navarra (1150-1194).

En 1144 García Ramírez se casa en segundas nupcias con Urraca, hija extramatrimonial del rey Alfonso VII de Castilla. Este matrimonio afianzó su acercamiento a Castilla y fruto de este segundo enlace nació Sancha, esposa del vizconde Gastón V del Béarne. Como podrán ver, se emparentan unos con otros (reinos), lo que resulta transcendental para la genealogía posterior. A la llegada del rey García Ramírez al trono, el reino de Pamplona estaba constituido por una serie de tierras de diversa personalidad. El núcleo central de sus dominios estaba formado por Pamplona, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa. Asimismo aparece citado en la documentación como rey de otros territorios, por ejemplo, Valdosella (1141), Sos (1143), Estella (1143), etc. Bajo su reinado no contó con el dominio de La Rioja, pues estas tierras, que anteriormente estuvieron en manos de reyes pamploneses y najerinos, quedaron en manos de la familia Haro, cabeza de puente del expansionismo castellano. Además de ser rey de Pamplona, García Ramírez poseyó importantes dominios señoriales; el señorío de Tudela, que procedía de la dote de su primera mujer, le correspondió también el Señorío de Logroño y ostentó el título de «señor de Monzón».

¿Cómo llegó al trono del reino de Pamplona?

Teniendo en cuenta que el rey de Aragón y Pamplona, Alfonso I «el Batallador», falleció el 7 de septiembre de 1134 sin dejar descendencia directa, los sucesores legítimos al trono más cercanos eran García Ramírez y un hermano del fallecido Alfonso, Ramiro «el Monje», si bien, el rey, en su testamento, instituyó herederos de todo su patrimonio, a partes iguales, a las órdenes militares del Sepulcro del Señor en Jerusalén, del Hospital de los Pobres de Jerusalén y del Templo de Salomón, sin indicar otros herederos al trono. Sus disposiciones testamentarias no serían aceptadas por los nobles; mientras que la nobleza aragonesa reconoció como rey a Ramiro II de Aragón, García Ramírez se proclamó rey de los pamploneses con el apoyo del obispo de Pamplona García de Larrosa y de los principales señores pamploneses, entre los cuales se encontraba el conde Ladrón, señor de Guipúzcoa, Álava y Vizcaya. El reino de Pamplona se encontraba en medio de dos reinos que frenaban su expansión, y García Ramírez se vio obligado a permanecer a la defensiva, haciendo uso de una intensa actividad diplomática que alternó con fases de actividad bélica. En un primer momento las relaciones entre el rey de Pamplona y el rey de Aragón, Ramiro II el Monje, también denominado el Rey Campana, fueron tirantes, hasta que, entre diciembre del año 1134 y enero de 1135, llegaron a un acuerdo a través del cual, García sería reconocido como rey de Pamplona, aunque bajo el vasallaje de Ramiro II y como fronteras acordaron señalar los mismos límites que estableció Sancho «el Mayor».

Asimismo, acordaron otorgar a Ramiro II, dado su cercano parentesco con el rey anterior, el título de «padre de García», estableciéndose entre ambos monarcas una relación de carácter pseudo-paternofilial. La iglesia por su parte, pareció admitir la restauración del reino, pero no reconoció inmediatamente a sus gobernantes como reyes; denominó «duques» a los reyes pamploneses hasta el año 1196.

Bien, pues unos meses más tarde, en mayo del año 1135, en Nájera, García se alejará del rey aragonés para aliarse con Alfonso VII de Castilla; en julio de este año García firmaba ya como rey de Pamplona, Álava, Vizcaya y Tudela, a la vez que guardaba vasallaje al rey castellano como emperador. Alfonso VII reconocía formalmente como rey a García, ampliando así su red de vínculos vasalláticos, y éste renunciaba a ampliar sus dominios en La Rioja, en el reino de Zaragoza y en tierras de Soria. García se sumó a la corte del emperador castellano y juntos avanzaron sobre la ciudad de Zaragoza. En septiembre de este mismo año, Alfonso VII entregó a García, en encomienda, el señorío de Zaragoza.

La alianza entre García Ramírez y el rey castellano se rompió en el verano de 1136, cuando Alfonso VII se acercó a Ramiro II el Monje, recuperó el señorío de Zaragoza y atacó las fronteras navarras junto con las tropas aragonesas. Como vemos, algo muy habitual en la época. Hoy contigo y mañana sin ti, a tenor de los intereses particulares de cada reino. La lucha se inició por el dominio de los señoríos occidentales —Álava, Vizcaya y Guipúzcoa— del reino pamplonés, dependientes del conde Ladrón Íñiguez, denominado también Ladrón de Guevara por ser señor de Guevara, en Álava. En septiembre de este año el conde Ladrón rendía vasallaje al rey castellano, del que posteriormente recibió el gobierno de Viguera, en La Rioja. En 1139 los navarros tomaron y ocuparon Sos, Filera, Petilla y Gallipienzo. Al mismo tiempo, García entregó a la catedral de Santa María de Pamplona la jurisdicción de las iglesias navarras que hasta entonces eran dependientes de sedes aragonesas.

El 22 de febrero de 1140, aragoneses y castellanos acordaron en Carrión el reparto de los territorios de Navarra. Pese a este acuerdo, parece ser que Alfonso VII y García Ramírez mantuvieron negociaciones y el mismo año prometieron casar a sus hijos, Blanca de Navarra, hija del monarca pamplonés, y Sancho de Castilla, futuro rey Sancho III «el Deseado». Unos años más tarde, Alfonso VII recuperaría en La Rioja para su hijo Sancho, las antiguas posesiones del reino de Nájera.

Su constitución tenía como único objetivo la consolidación de la conquista de estas tierras, antes vinculadas al reino de Nájera.

La guerra con Ramón Berenguer IV siguió su curso adoptando la forma de desgaste fronterizo. Finalmente, la paz entre el rey de Pamplona y el de Aragón vino auspiciada por el rey castellano. Alfonso VII pretendía acercar las posturas de ambos monarcas para poder dirigirse contra el Islam. En noviembre del año 1146, se produjo la entrevista de Alfonso VII con García Ramírez en Tudején (Fitero), entrevista propiciada por el castellano bajo el pretexto de ver a su hija Urraca, casada dos años antes con el monarca pamplonés. Un mes más tarde se reunió García con el rey aragonés en San Esteban de Gormaz. En este lugar firmaron la paz, si bien, quedaron asuntos pendientes entre ambos. Una vez «reconciliadas» las tres monarquías, Ramón Berenguer y García Ramírez acudieron con sus tropas para tomar parte en la reconquista de Andalucía, en auxilio de Alfonso VII. Concretamente en la campaña de Almería, que era además una plaza ocupada por piratas. En agosto del año 1147 los pamploneses y castellanos tomaron Baeza y el 17 de octubre del mismo año Almería. Mientras que los castellanos y pamploneses atacaron la plaza por tierra, catalanes, genoveses y pisanos lo hicieron por mar.

En junio del año 1150 García volvió a Andalucía, acompañando al emperador en una de sus expediciones. El 21 de noviembre de ese mismo año murió en Lorca, merindad de Estella, y fue enterrado en la catedral de Pamplona. Estos fueron sus descendientes:

  • Sancho VI, «El Sabio», rey de Navarra a la muerte de su padre en 1150, casado con Sancha de Castilla;
  • Blanca de Navarra, se casó el 30 de enero de 1151 en Calahorra con Sancho III de Castilla «El Deseado»;
  • Margarita de Navarra, casada en 1150 con Guillermo I el Malo, rey de Sicilia, que llegó a ser regente del reino de Sicilia (1166-1171) a la muerte de su marido.

Después de enviudar, contrajo matrimonio el 24 de junio de 1144, en León, con Urraca, teniendo como descendencia a:

  • Sancha de Navarra, casada con Gastón V, vizconde de Bearne, fallecido en 1170. Después volvió a casar con el conde Pedro Manrique de Lara, II señor de Molina y Mesa, XIII vizconde de Narbona y mayordomo mayor del rey Fernando II de León.

De una amante desconocida, el rey García Ramírez tuvo un hijo natural:

  • Rodrigo Garcés, fallecido después de enero de 1172, conde de Montescaglioso, casado en 1167 con una hija ilegítima del rey Rogelio II de Sicilia.

Hoy es

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